Mamá María,
Madre de los creyentes.
La primera en aceptar a Jesús,
la primera en anunciarlo.
Tu fe inquebrantable te hizo inamovible,
tu paciencia al meditar es ejemplo a seguir
para nosotros que no soportamos los límites de nuestra humanidad.
Siempre fiel,
siempre intercesora.
María, madre de los creyentes.
El Espíritu Santo siempre habitó en ti,
por eso todas las generaciones te llaman dichosa
y recordando el saludo del Ángel,
eres la llena de gracia,
pues en ti no hay lugar para el pecado.
Siempre siguiendo a Jesús,
guardando distancia para que la verdadera familia se formara en verdad,
en espíritu.
Mamá María. Siempre virgen.
Siempre intercesora.
Madre de los creyentes.
Siempre enseñándonos que hay que seguirlo a Él
y hacer lo que Él nos diga.
