21 enero 2008

No tardaré

Increíble, nuestro Señor nunca tarda en contestar cuando le pregunto sabiendo que recibiré respuesta, estando dispuesto a escuchar y hacer caso a lo que me diga. Nunca tarda en hablarme, quizá tardo yo en escucharlo o en comprender. No pasa más más tiempo y su Palabra resuena en mi corazón, en ti, en las letras, en el aire, en el tiempo; no tarda en responder, no quiero tardar yo en hacerle caso.

Bendito y alabado sea el Señor.