Me has traído hasta aquí, a penas puedo ver parte del camino recorrido y sinceramente no sé a dónde voy; no me inquieto, estoy feliz y confío en tu mano ciegamente, así lo quiero por el resto de mi vida, sólo te pido sabiduría para poder seguirte, paciencia para poder ver y fe para vivir.
¿A dónde voy? ¿Dónde vives Maestro? Quiero estar cerca de ti.
Algo viene, algo está más que próximo pero no logro ver más allá; no me inquieto, no me mortifica. En las buenas y en las malas quiero estar a tu lado, sentir tu mano y tus brazos nuevamente. Gracias por un nuevo año.

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