19 septiembre 2007

Vivir amando

Si Tú, Señor, iluminas mi vida,
nunca más caeré en un precipicio;
si te tomo de la mano,
te pido además que tomes mi corazón.

Muéstrame el camino
y llegaré donde estás Tú,
guarda silencio y
esperaré hasta escucharte.

Llévame al desierto y en oración,
agua de vida eterna encontraré.
Por las noches lloro,
pero mi oración puede más que mis lágrimas.

El día se ausenta con rapidez,
pero tu corazón brilla eternamente;
en el amor te encuentro
y en la noche me tomas en tus brazos.

Si tú eres Amor, quiero ser amado,
si eres Vida, quiero vivir.
Sí, Tú eres Jesucristo, Hijo único de Dios
y yo quiero vivir amando.

Jesús, juez misericordioso

Grande eres Jesús,
hijo de David.
Justo eres Jesús,
Hijo único de Dios.

Juez misericordioso,
nuestro Salvador,
Rey de la humanidad.

Nunca más en mi vida
intentaré usurpar tu lugar;
ni un juicio o prejuicio más
en contra de mi hermano.

Ni una sola sentencia más
en contra de mi prójimo.

Ilumíname

Ilumíname,
te necesito Jesús.

Semilla

Quiero mover montañas en tu nombre,
quiero serte útil, no ayudarte
pues mi ayuda no la necesitas.
Quiero tener más fe.

Deseo conocerte más,
amarte como nunca lo he hecho.
Ser humilde y grande en tu amor,
agradarte y recibir tu corrección.

Ayúdame a identificar tu voz
en un mundo de ruido,
a ver tu cara en una vida
llena de imágenes sin sentido.

Necesito tu ayuda,
saber el camino;
yo confío y por donde me lleves
me dejaré guiar.

Creo, sé y estoy seguro.
Aumenta mi fe.

Confianza eterna.

Verdaderamente eres el amigo que nunca falla, por eso mi confianza nunca caerá. Hasta la muerte contigo, hasta la vida eterna; desde este día hasta el final de los tiempos, siempre contigo Jesús.

13 septiembre 2007

Felices aquellos que quieran conocer a Dios

Quien busque la felicidad, que busque y encuentre a Jesús, pues Él trae la felicidad y la paz a la humanidad; Él trajo el Reino de Dios que puede crecer en nuestros corazones. Quien quiera ser feliz, que conozca a Jesúcristo, verdadero Hijo del Dios vivo, pues la felicidad no está en las cosas terrenales, no está en posiciones sociales, en el reconocimiento y aceptación de las personas, está únicamente en la aceptación de Dios en nuestros corazones.

La paz que nos da el saber y sentir a Dios, escuchar su Palabra y vivirla es única. Es cierto, cuesta trabajo, mucho más después de que estamos acostumbrados a estar tirados con la cara en tierra, encadenados a los tesoros y deseos terrenales; recordemos que estamos en el mundo, pero no somos del mundo; estamos llamados a vivir y gozar la presencia que es y nos da Dios.

Quisiera expresar la alegría que llego a sentir, la tranquilidad que jamás había experimentado; pero el vocabulario no me alcanza. Triste es cuando vemos por todos lados que cualquier cosa nos vende alegría, superación, amor, paz, felicidad; pero después de que dejan de ser novedad en nuestras vidas, pasan a ser cosas vanas. No así con Dios y su infinito Amor, INFINITO, nadie puede tener la más mínima idea de esa palabra, no nos alcanza el conocimiento; pero sí el corazón para empezar a recibirlo y sentir; que nos haga sentir VIVOS.

No es coincidencia que el primer Salmo hable sobre la felicidad, mucho menos que Jesús haya hablado en su primer discurso a la gente sobre la felicidad (bienaventuranzas).

Felicidad ¿Qué es la felicidad? Muchas veces la queremos y buscamos, pasamos vidas enteras sintiendo sólo la felicidad pasajera; no así cuando conocemos a nuestro Rey y Salvador, quien verdaderamente nos hace felices, aún en los momentos difíciles, en las pruebas. Haciendo todo con Él, en Él y por Él.

Hagamos a un lado los prejuicios e ideas que nos alejan inmediatamente de Dios cuando escuchamos los "compromisos" que deben tomarse para estar bien con Dios; lo pongo entre comillas, pues una vez que se conoce a Jesús (y al Padre) con la gracia del Espíritu Santo, uno no hace cosas por obligación, le nacen del corazón.

Por qué conformarse con leer a grandes filósofos, escritores que nos endulzan el oído y nos enseñan formas de la mente humana; escuchar a críticos, analistas, conocedores que nos enseñan temas de interés. También hay que conocer la Palabra de Dios, a Jesús, no hay que esconderse y dejar de leer la Biblia.

06 septiembre 2007

Como niños

Señor, verdaderamente los niños son causa de tu alegría,
te arrancan carcajadas y hacen brillar tu corazón con sus inquietudes;
no sólo nos pides que seamos humildes,
nos llamas a que seamos como niños.

Tú mismo dijiste que más vale que ninguno de nosotros haga tropezar a uno de los pequeños, pues sus ángeles están constantemente frente a Dios.

Son causa de alegría, de risas,
de amor y le mueven a uno la vida.
Bailan, gritan, lloran, aman.

Aman y eso es lo que te interesa,
es a lo que nos llamas, lo que esperas;
amar con pureza y sin condiciones,
fielmente y con la vida.

04 septiembre 2007

Diálogo

Seré breve. Esta noche me escuchaste decir muchas cosas Jesús, enjugaste lágrimas no derramadas y escuchaste mis quejas; hablé fuerte, incluso con palabras altisonantes, pero no te escandalizaste, no me callaste; esperaste pacientemente a que terminara de hablar y sí, terminé por entender un poco, lo que debes de sufrir ante el rechazo de tus miles de millones de seres amados.

Cada vez que me respondes, me das certidumbre, me aseguras y llevas de la mano. Me das vida.

Despierta en nosotros esa chispa de amor que nos haga comprender que verdaderamente tú pasaste por todo tipo de sufrimiento humano, para que en lugar de rechazarte, aceptemos y reconozcamos tu inmenso amor, tu insondable misericordia y caminando a tu lado encontremos la verdadera felicidad, la única paz que puede existir y la vida que nos mueva a cada uno de nosotros.