No permitas que me suelte de ti, Señor;
yo sé que tú siempre me sostienes e incluso
me cargas a pesar de la pesada cruz que llevas sobre tu espalda flagelada.
Pero no permitas que me suelte,
Tú eres mi único soporte Jesús,
te pido que me tomes del cuello para que no me aparte de ti.
Sóstenme en estos días difíciles
en los que la mente se agota de tanto orar,
en que el cuerpo no reacciona
y el tiempo se alarga.
Tú siempre has estado ahí,
en mi mano, en mi corazón,
te agradezco tanto Señor.
Una y otra vez me regalas tu amistad
y al enseñarme que pida al Padre Celestial,
me has dado el privilegio de ser tu hermano.
No dejes que me suelte,
no permitas que me aparte de ti
Amigo mío.
