No hay por qué hacerme ciego ante tu luz,
pues no deslumbras, sólo iluminas mi vida;
ni siquiera ser sordo ante tu Amor que no calla,
sino que me hace gritar y decirte que te Amo.
Señor, me amas a pesar de todo,
me amas por lo que soy
y sólo procuras que me de cuenta de lo que puedo ser,
no me apresuras, me guías.
Hablas en el silencio del corazón,
escuchas a pesar del ruido en mi oración,
encuentras en en lo más profundo lo mejor de mí
y abres tus brazos para darme vida.
Que nunca me aparte de ti,
ni un paso lejos;
toma mi corazón y fúndelo en tu amor.

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