Jesús, en ti he confiado
y mi oración has escuchado,
defraudado nunca seré,
pues así como mi amigo
mi Salvador has sido.
Jesús, en tí confío.
En ti confiaré siempre,
en el dolor y en el sufrimiento,
en la alegría y la verdadera vida.
Jesús,
pedí que tomarás mi mano,
después mi corazón y al final mi vida.
Guíame.
¿Qué quieres de mi Hijo de David?
Simplemente tómalo, es tuyo;
tuyo soy, quiero serlo y ansío tanto agradarte
que mi vida obtendré al seguir tus pasos.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada