Si Tú, Señor, iluminas mi vida,
nunca más caeré en un precipicio;
si te tomo de la mano,
te pido además que tomes mi corazón.
Muéstrame el camino
y llegaré donde estás Tú,
guarda silencio y
esperaré hasta escucharte.
Llévame al desierto y en oración,
agua de vida eterna encontraré.
Por las noches lloro,
pero mi oración puede más que mis lágrimas.
El día se ausenta con rapidez,
pero tu corazón brilla eternamente;
en el amor te encuentro
y en la noche me tomas en tus brazos.
Si tú eres Amor, quiero ser amado,
si eres Vida, quiero vivir.
Sí, Tú eres Jesucristo, Hijo único de Dios
y yo quiero vivir amando.

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