Padre nuestro que estás en el Cielo... Papá Dios; porque gracias a tu Hijo, nuestro Salvador Jesucristo, podemos llamarte así, sentir la Gracia de ser hijos tuyos y hermanos de Jesús
Santificado sea tu Nombre... Porque sólo tú éres Santo, tres veces Santo; que mi vida sea una constante acción de santificar tu Nombre.
Venga a nosotros tu Reino... Que nuestro corazón sea tierra fértil para recibir la semilla de tu Reino, donde crezca y de frutos que sean honor y gloria para ti; siguiendo siempre a nuestro Rey y Salvador Jesucristo, quien nos invita a la conversión y a preparanos para recibir tu Reino.
Hágase tu voluntad, en la Tierra como en el Cielo... Que se haga en la Tierra como en el Cielo, sí, que se haga en mí como Tú lo quieras; porque pongo mi vida en tus manos con confianza ciega, pues a tu lado nada puede si quiera hacerme tambalear; que se haga tu voluntad en mi, en toda la Tierra.
Dános hoy nuestro pan de cada día... Tu Palabra, pues no sólo de pan vive el hombre. Recibir día con día a Jesús en nuestros corazones, su enseñanza, su Amor; recibirte Papá Dios, pues quien recibe al Hijo, recibe al Padre.
Perdóna nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a quienes nos ofenden... Tú siempre nos perdonas cuando vamos arrepentidos a buscarte, olvidas nuestras ofensas por tu infinito amor ¿cómo pues podremos ser orgullosos ante quienes nos ofenden, si de tu parte hemos recibido misericordia cuando no mereceríamos si queira dirigirte la mirada? Enséñame a perdonar, a no sentir dolor, a no dejar de amar.
No nos dejes caer en la tentación... Tú nunca nos sueltas, Jesús mismo nos enseña y muestra que junto a ti toda ocasión de pecado puede ser vencida, no permitas que me aparte de ti.
Líbranos del mal... Entiendo las dificultades y pesares propios de la condición humana; sin embargo te pido protección contra el verdadero mal, aquél que desea separarnos de ti, Papá Dios; a tu lado nada temo, nada temeré.
Amén. Así sea, Amén.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada