¿Cómo no sufrir a tu lado?
Tú, que siendo humano todo lo padeciste;
hiciste tuyos todos nuestros pesares,
las humillaciones, las burlas,
la discriminación y los golpes.
La falta de amor, el rechazo,
hasta pasaste por el silencio de Dios
al cual a veces nos enfrentamos.
Tú, víctima de nuestros males y maldad.
Pero Tú, todo fuerte, todo fe, todo amor,
Tú Jesús, todo Rey y Salvador,
verdadero Rey nos liberaste con el amor,
sufriendo lo que tu pueblo, pasando por el desierto.
Verdadero libertador, verdadero guía.
En tus manos quiero poner mi vida.

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