No sé hasta dónde llegaré,
pero sé con quién voy.
Perdona mis palabras,
pero no creo en Dios;
sin embargo te puedo decir:
que tengo la certeza de Él.
No creo pues estoy seguro,
no supongo pues lo sé,
certeza como de que estoy vivo
y por qué continúo.
Certeza como de que te amo
y me siento vivo.
Tan seguro como de mi muerte,
y de que en Jesús confío.

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