26 enero 2012

San Timoteo y San Tito, Obispos (Memoria)


2 Timoteo 1, 1 - 8
Pablo, Apóstol de Jesucristo, por la voluntad de Dios, para anunciar la promesa de Vida que está en Cristo Jesús, saluda a Timoteo, su hijo muy querido. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de nuestro Señor Jesucristo. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con una conciencia pura al igual que mis antepasados, recordándote constantemente, de día y de noche, en mis oraciones. Al acordarme de tus lágrimas, siento un gran deseo de verte, para que mi felicidad sea completa. Porque tengo presente la sinceridad de tu fe, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y estoy convencido de que tú también tienes. Por eso te recomiendo que reavives el don de Dios que has recibido por la imposición de mis manos. Porque el Espíritu que Dios nos ha dado no es un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de sobriedad. No te avergüences del testimonio de nuestro Señor, ni tampoco de mí, que soy su prisionero. Al contrario, comparte conmigo los sufrimientos que es necesario padecer por Evangelio, animado con la fortaleza de Dios.

Salmo 96, 1 - 3. 7 - 8. 10
Canten al Señor un canto nuevo,
cante al Señor toda la tierra;
canten al Señor, bendigan su Nombre,
día tras día, proclamen su victoria.

Anuncien su gloria entre las naciones,
y sus maravillas entre los pueblos.
Aclamen al Señor, familias de los pueblos,
aclamen la gloria y el poder del Señor;
aclamen la gloria del nombre del Señor.

Entren en sus atrios trayendo una ofrenda,
Digan entre las naciones: «¡el Señor reina!
El mundo está firme y no vacilará.
El Señor juzgará a los pueblos con rectitud».

Marcos 4, 21 - 25
Jesús les decía: «¿Acaso se trae una lámpara para ponerla debajo de un cajón o debajo de la cama? ¿No es más bien para colocarla sobre el candelero?. Porque no hay nada oculto que no deba ser revelado y nada secreto que no deba manifestarse. ¡Si alguien tiene oídos para oír, que oiga!». Y les decía: «¡Presten atención a lo que oyen! La medida con que midan se usará para ustedes, y les darán más todavía. Porque al que tiene, se le dará, pero al que no tiene, se le quitará aun lo que tiene».

*** 
La Escritura dice que cuando Jesús eligió a los Doce llamó a los que quiso (Mc 3, 13 - 19). En otra parte el Evangelio nos narra de un joven que se acercó a Jesús para pedirle que lo dejara ir con Él a todas partes, pero el Señor no se lo permitió (Lc 9, 57 - 62), de igual forma pasó con el poseído de Gerasa una vez que se vio liberado (Lc 8, 27 - 39). Ser cristiano es una vocación a la que todo ser humano está llamado, todos somos invitados al discipulado de Jesucristo; sin embargo el dejarlo todo por el Reino de los Cielos es una vocación a la cual Dios sólo llama a algunos.

San Pablo fue elegido por voluntad de Dios para predicar el Evangelio y así lo reconoce. Y a su vez, iluminado por el Espíritu Santo, en consonancia con la voluntad divina y en pleno ejercicio de la autoridad que se le ha dado, elige a otros para que sean epíscopos (supervisores) y enseñen la sana doctrina. Timoteo y Tito son dos de los obispos ordenados por el apóstol de las naciones.

Este día es un buen momento para reflexionar sobre la fe con que debemos acoger el hecho de que nuestros pastores, los obispos, están en el lugar en que están porque el Señor los ha llamado a tan importante tarea. Y resulta de igual forma con los consagrados (religiosos, religiosas y diáconos) y sacerdotes ministeriales (presbíteros). Hace falta fe, sí, pero también humildad y apertura a la Palabra de Dios para verlo de esta manera, ya que tristemente no han faltado pecados graves de quienes han recibido responsabilidad tan alta; resulta indispensable también no olvidar que es imposible que no haya escándalos, que Dios permite el mal para sacar un bien mayor en favor de quienes confían en Él, y que incluso el traidor que entregó a su amigo integraba el círculo más cercano al Maestro.

A nosotros los laicos corresponde orar constantemente por nuestros guías y vivir santamente en favor de toda la Iglesia para que más corazones estén dispuestos a dejar las redes y seguir al Señor.

Hice hincapié en quienes han recibido el sacramento de la ordenación y en quienes han realizado votos de obediencia, pobreza y castidad; pero la Palabra del Señor es para todos. Seamos luz que disipe las tinieblas. Oremos por la Iglesia de Jesucristo.

25 enero 2012

Conversión de San Pablo (Fiesta)



Hechos 9, 1 - 22
Saulo, que todavía respiraba amenazas de muerte contra los discípulos del Señor, se presentó al Sumo Sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de traer encadenados a Jerusalén a los seguidores del Camino del Señor que encontrara, hombres o mujeres. Y mientras iba caminando, al acercarse a Damasco, una luz que venía del cielo lo envolvió de improviso con su resplandor. Y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». El preguntó: «¿Quién eres tú Señor?». «Yo soy Jesús, a quien tú persigues, le respondió la voz. Ahora levántate, y entra en la ciudad: allí te dirán qué debes hacer». Los que lo acompañaban quedaron sin palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no veía nada. Lo tomaron de la mano y lo llevaron a Damasco. Allí estuvo tres días sin ver, y sin comer ni beber. Vivía entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en una visión: «¡Ananías!». El respondió: «Aquí estoy, Señor». El Señor le dijo: «Ve a la calle llamada Recta, y busca en casa de Judas a un tal Saulo de Tarso. El está orando y ha visto en una visión a un hombre llamado Ananías, que entraba y le imponía las manos para devolverle la vista». Ananías respondió: «Señor, oí decir a muchos que este hombre hizo un gran daño a tus santos en Jerusalén. Y ahora está aquí con plenos poderes de los jefes de los sacerdotes para llevar presos a todos los que invocan tu Nombre». El Señor le respondió: «Ve a buscarlo, porque es un instrumento elegido por mí para llevar mi Nombre a todas las naciones, a los reyes y al pueblo de Israel. Yo le haré ver cuánto tendrá que padecer por mi Nombre». Ananías fue a la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saulo, hermano mío, el Señor Jesús –el mismo que se te apareció en el camino– me envió a ti para que recobres la vista y quedes lleno del Espíritu Santo». En ese momento, cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Se levantó y fue bautizado. Después comió algo y recobró sus fuerzas. Saulo permaneció algunos días con los discípulos que vivían en Damasco, y luego comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús es el Hijo de Dios. Todos los que oían quedaban sorprendidos y decían: «¿No es este aquel mismo que perseguía en Jerusalén a los que invocan este Nombre, y que vino aquí para llevarlos presos ante los jefes de los sacerdotes?». Pero Saulo, cada vez con más vigor, confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es realmente el Mesías.

Salmo 117, 1 - 2
¡Alaben al Señor, todas las naciones,
glorifíquenlo, todos los pueblos!

Porque es inquebrantable su amor por nosotros,
y su fidelidad permanece para siempre.

¡Aleluya!

Marcos 16, 15 - 18
Entonces les dijo: «Vayan por todo el mundo, anuncien la Buena Noticia a toda la creación. El que crea y se bautice, se salvará. El que no crea, se condenará. Y estos prodigios acompañarán a los que crean: arrojarán a los demonios en mi Nombre y hablarán nuevas lenguas; podrán tomar a las serpientes con sus manos, y si beben un veneno mortal no les hará ningún daño; impondrán las manos sobre los enfermos y los curarán».

***

Cuando Jesús eligió a sus doce apóstoles no escogió a personas preparadas teológicamente bajo la instrucción de los sabios de la época, escogió a unos humildes y sencillos para confundir a los entendidos. Y si bien los Doce, una vez fortalecidos por el Espíritu Santo, mostraban una sabiduría excepcional en su predicación del Evangelio, fue preciso que Jesús se valiera de un sabio "convertido" para facilitarle a los confundidos la comprensión de lo que era motivo de escándalo y locura.

Ciertamente San Pablo no era malintencionado, siendo un judío verdaderamente comprometido, fiel a Yahvé y cumplidor de la Ley, no entendía cómo algunos del pueblo elegido podían predicar a un Mesías crucificado y resucitado, y además Hijo de Dios. Sentía el deber ante el Todopoderoso de combatir lo que entendía como una blasfemia. La rudeza y la violencia con que actuaba Pablo para defender la 'ortodoxia judía' hay que entenderla dentro de su cultura y marco histórico, de manera que esto no nos impida ver la apertura que Saulo tenía a la Verdad y a la voluntad de Dios.

Pablo queda ciego ante la luz que llega del Cielo, queda confundido, ha tenido un encuentro con Jesucristo, se da cuenta de que realmente está vivo y ha confiado a sus apóstoles la enseñanza de cuanto ha dicho y hecho. Pablo, el sabio, ha sido derribado; pero da el paso que correspodne, se pone en oración y espera a que el Señor sea quien lo cure y le diga qué debe hacer.

Importante es recalcar la disponibilidad del discípulo de Cristo y hacer lo que se nos pide sin importar el aparente peligro que se puede correr al hacer lo que nos toca. Ananías teme a Pablo, perseguidor de cristianos, pero obedece a Jesús y por su fidelidad es el instrumento por el cual Pablo recobra la vista y se integra al Camino.

Muchísimo hay que imitar de San Pablo, su amor por Jesucristo, su celo por el Evangelio, su defensa de la verdad, su preocupación por la unidad de los cristianos y la fidelidad a la sana doctrina, su reconocimiento a la autoridad de los apóstoles, su humildad, fortaleza y capacidad para vivir como corresponde en la abundancia y en la carencia. Acudamos a nuestro hermano, pidamos su oración y que lleguemos a decir como él: "Ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí".

24 enero 2012

San Francisco de Sales (Obispo, Doctor de la Iglesia - Memoria)


2 Samuel 6, 12 - 15. 17 - 19
Cuando informaron a David: «El Señor ha bendecido a la familia de Obededom y todos sus bienes a causa del Arca de Dios», David partió e hizo subir el Arca de Dios desde la casa de Obededom a la Ciudad de David, con gran alegría. Los que transportaban el Arca del Señor avanzaron seis pasos, y él sacrificó un buey un ternero cebado. David, que sólo llevaba ceñido un efod de lino, iba danzando con todas sus fuerzas delante del Señor. Así, David y toda la casa de Israel subieron el Arca del Señor en medio de aclamaciones y al sonido de trompetas. Luego introdujeron el Arca del Señor y la instalaron en su sitio, en medio de la carpa que David había levantado para ella, y David ofreció holocaustos y sacrificios de comunión delante del Señor. Cuando David terminó de ofrecer el holocausto y los sacrificios de comunión, bendijo al pueblo en nombre del Señor de los ejércitos. Después repartió a todo el pueblo, a toda la multitud de Israel, hombres y mujeres, una hogaza de pan, un pastel de dátiles y uno de pasas de uva por persona. Luego todo el pueblo se fue, cada uno a su casa.

Salmo 24, 7 - 10
¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

¡Y quién es ese Rey de la gloria?
Es el Señor, el fuerte, el poderoso,
el Señor poderoso no los combates.

¡Puertas, levanten sus dinteles,
levántense, puertas eternas,
para que entre el Rey de la gloria!

¿Y quién es ese Rey de la gloria?
El Rey de la gloria
es el Señor de los ejércitos.

Marcos 3, 31 - 35
Entonces llegaron su madre y sus hermanos y, quedándose afuera, lo mandaron llamar. La multitud estaba sentada alrededor de Jesús, y le dijeron: «Tu madre y tus hermanos te buscan ahí fuera». El les respondió: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?». Y dirigiendo su mirada sobre los que estaban sentados alrededor de él, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre».

***

Amar a Dios sobre todas las cosas es el primero de los mandamientos que el Todopoderoso entregó a Moisés en el monte Sinaí ¿y nosotros los cristianos, lo católicos, cómo lo amamos?, ¿hemos procurado conocer a quien decimos amar? ¿y en todo caso, cómo lo demostramos? En la primera lectura se nos cuenta que David iba danzando alegremente delante del Señor, iba gozoso por llevar al Arca de la Alianza (signo de la presencia del Altísimo en medio de su pueblo) al lugar donde se le daría culto. La alegría debe ser el distintivo de quienes creemos que Jesús ha resucitado y ahora vive y reina por los siglos de los siglos; si somos realmente felices el mundo lo notará y eso puede ser la pequeña semilla que caiga en sus corazones para después dar fruto. A mediados del s. XIII no se conocía a nadie más alegre que san Francisco de Asís, y por ello en poco tiempo atrajo a numerosas personas a imitar su estilo de vida evangélica tan radical y que pronto reformaría muchas ámbitos dentro de la Iglesia.

Alabemos a nuestro Creador, a Dios (Padre, Hijo y Espíritu Santo).

Notorio es también que la mayor muestra de amor a nuestro Señor es el cumplimiento de su voluntad; acatémosla y recordemos que aún cuando para Jesucristo en cuanto hombre le resultaba difícil aceptar la muerte, por amor al Padre se sobrepuso de la agonía en Getsemaní y por nuestra salvación entregó su vida. Sobre el Evangelio de hoy, Jesús ve la oportunidad para señalar que la familia va más allá de lazos sanguíneos, la verdadera familia se reúne en torno a Dios y esta relación espiritual resulta ser más fuerte.

Por último, algunos podrían pensar que Jesús rechaza a María y la hace a un lado; pero no es así. No olvidemos que la Escritura está toda ligada inspirada por el Espíritu Santo y por tanto es también preciso leer la Biblia en su conjunto. En el Evangelio de Lucas cuando el arcángel Gabriel le anuncia que será la madre del Mesías, María acepta esto que se le presenta como 'la esclava del Señor'; y no podemos pensar que después de cierto tiempo cambió de opinión, pues Juan el evangelista nos narra que María estaba al pie de la Cruz, está junto a su hijo en el momento cumbre de toda la historia humana y también más desconcertante. Ella, siguiendo a su hijo cargó con su propia cruz negándose a sí misma, repitiendo "hágase según su palabra". De igual manera María se encuentra con los apóstoles reunida en el cenáculo el día de Pentecostés. María estuvo estrechamente ligada a Jesús precisamente porque estuvo siempre dispuesta a cumplir la voluntad divina.

Acudamos a la intercesión de san Francisco de Sales, quien destacó por su humildad y amor a la santísima virgen María.

22 enero 2012

III Domingo ordinario



Jonás 3, 1 - 5. 10 
La palabra del Señor fue dirigida por segunda vez a Jonás, en estos términos: «Parte ahora mismo para Nínive, la gran ciudad, y anúnciale el mensaje que yo te indicaré». Jonás partió para Nínive, conforme a la palabra del Señor. Nínive era una ciudad enormemente grande: se necesitaban tres días para recorrerla. Jonás comenzó a internarse en la ciudad y caminó durante todo un día, proclamando: «Dentro de cuarenta días, Nínive será destruida». Los ninivitas creyeron en Dios, decretaron un ayuno y se vistieron con ropa de penitencia, desde el más grande hasta el más pequeño. Al ver todo lo que los ninivitas hacían para convertirse de su mala conducta, Dios se arrepintió de las amenazas que les había hecho y no las cumplió.

Salmo 25, 4 - 9 
[Dálet] Muéstrame, Señor, tus caminos,
enséñame tus senderos.
[He] Guíame por el camino de tu fidelidad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y mi salvador,
[Vau]. y yo espero en ti todo el día.

[Zain] Acuérdate, Señor, de tu compasión y de tu amor,
porque son eternos.
[Jet] No recuerdes los pecados ni las rebeldías de mi juventud:
por tu bondad, Señor, acuérdate de mi según tu fidelidad.

[Tet] El Señor es bondadoso y recto:
por eso muestra el camino a los extraviados;
[Iod] él guía a los humildes para que obren rectamente
y enseña su camino a los pobres.

1 Corintios 7, 29 - 31 
Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran; los que lloran, como si no lloraran; lo que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

Marcos 1, 14 - 20 
Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: «El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia». Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores. Jesús les dijo: «Síganme, y yo los haré pescadores de hombres». Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron. Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y con ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron.

*** 

La historia del profeta Jonás es bastante interesante y como toda la Sagrada Escritura tiene mucho qué enseñarnos; sin embargo la lectura de hoy toma un pequeño fragmento de este libro con el fin de mostrarnos la importancia de la conversión y por ello no se lee todo lo que envuelve la predicación de Jonás.

Por su parte, el salmo canta: "Muéstrame, Señor, tus caminos...". Quienes tenemos la certeza de que Dios interviene en nuestra historia y se hace cercano al ser humano, le pedimos constantemente nos muestre su voluntad con el fin de acatarla sin vacilaciones, pues el Dios que es Amor y a quien amamos, nos llevará siempre por el mejor camino que nos permita alcanzar la bienaventuranza eterna; y esto a su vez implica una constante conversión hacia el Señor, pues siempre habrá qué corregir por parte nuestra para andar por sus caminos.

Respecto al Evangelio quiero retomar un comentario de Benedicto XVI que en el primer volumen de su obra 'Jesús de Nazaret' dice así: "El contenido central del Evangelio es que el Reino de Dios está cerca. Se pone un hito en el tiempo, sucede algo nuevo. Y se pide a los hombres una respuesta a este don: conversión y fe". Eso es lo que leemos este tercer domingo del tiempo ordinario; Jesús sale a predicar la Buena Nueva, y para aceptarla la conversión hacia una vida de fe es indispensable.

Sabemos que el mundo difícilmente voltea la mirada hacia el Cielo, con menor razón presta oídos para recibir el mensaje que le trae salvación;y esto es resultado de poner el corazón en las cosas terrenas, en lo pasajero, los placeres inmediatos y resultados tangibles. Por ello hay que tener presente la exhortación que san Pablo hace a la comunidad de los corintios, y a través de ellos, a los cristianos de hoy. Vivamos buscando primero el Reino de Dios, lo demás se nos dará por añadidura; guardemos tesoros donde no llega el ladrón. Convirtámonos, andemos por el sendero recto en el cumplimiento de su Palabra y seamos personas con fe.

17 enero 2012

San Antonio Abad (Memoria)


1 Samuel 16, 1 - 13
El Señor dijo a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a estar lamentándote por Saúl, si yo lo he rechazado para que no reine más sobre Israel? ¡Llena tu frasco de aceite y parte! Yo te envío a Jesé, el de Belén, porque he visto entre sus hijos al que quiero como rey». Samuel respondió» «¿Cómo voy a ir? Si se entera Saúl, me matará». Pero el Señor replicó: «Llevarás contigo una ternera y dirás: "Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor". Invitarás a Jesé al sacrificio, y yo te indicaré lo que debes hacer: tú me ungirás al que yo te diga». Samuel hizo lo que el Señor le había dicho. Cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a su encuentro muy atemorizados, y le dijeron: «¿Vienes en son de paz, vidente?». Sí, respondió él; vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y vengan conmigo al sacrificio». Luego purificó a Jesé y a sus hijos y los invitó al sacrificio. Cuando ellos se presentaron, Samuel vio a Eliab y pensó: «Seguro que el Señor tiene ante él a su ungido». Pero el Señor dijo a Samuel: «No te fijes en su aspecto ni en lo elevado de su estatura, porque yo lo he descartado. Dios no mira como mira el hombre; porque el hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón». Jesé llamó a Abinadab y lo hizo pasar delante de Samuel, el cual dijo: «Tampoco a este ha elegido el Señor». Luego hizo pasar a Sammá; pero Samuel dijo: «Tampoco a este ha elegido el Señor». Así Jesé hizo pasar ante Samuel a siete de sus hijos, pero Samuel dijo a Jesé: «El Señor no ha elegido a ninguno de estos». Entonces Samuel preguntó a Jesé: «¿Están aquí todos los muchachos?». El respondió: «Queda todavía el más joven, que ahora está apacentando el rebaño». Samuel dijo a Jesé: «Manda a buscarlos, porque no nos sentaremos a la mesa hasta que llegue aquí». Jesé lo hizo venir: era de tez clara, de hermosos ojos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel: «Levántate y úngelo, porque es este». Samuel tomó el frasco de óleo y lo ungió en presencia de sus hermanos. Y desde aquel día, el espíritu del Señor descendió sobre David. Samuel, por su parte, partió y se fue a Ramá.

Salmo 89, 20 - 22. 27 - 28

Tú hablaste una vez en una visión
y dijiste a tus amigos:
«Impuse la corona a un valiente,
exalté a un guerrero del pueblo.

Encontré a David, mi servidor,
y lo ungí con el óleo sagrado,
para que mi mano esté siempre con él
y mi brazo lo haga poderoso.

El me dirá: «Tú eres mi padre,
mi Dios, mi Roca salvadora».
Yo lo constituiré mi primogénito,
el más alto de los reyes de la tierra.

Marcos 2, 23 - 28
Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar. Entonces los fariseos le dijeron: «¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?». El les respondió: «¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre, cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?». Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado. De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado».

***

Es frecuente la tentación de quedarse enfrascado en la tristeza pensando en las cosas que no sucedieron como debieron haberlo hecho; sin embargo Dios nos llama a que no caigamos y continuemos nuestro andar, el camino Él nos lo mostrara. Samuel no debe detenerse en los problemas, es preciso que comience a actuar para superar la crisis y el Señor le indica qué debe hacer: buscar a Jesé y ungir como rey de Israel a uno de sus hijos, David, quien sucederá a Saúl que ha comenzado a vivir según su parecer y no el divino. Otra tentación que se nos puede presentar es la de temer las consecuencias de hacer lo que el Todopoderoso nos pide; así le sucede al profeta Samuel, quien muestra temor ante la autoridad de Saúl que podría tomar medidas en contra suya, pero no está solo. Nuestro Creador nunca nos abandonará, mucho menos cuando las dificultades son consecuencia de nuestra fidelidad hacia Él.

Pensando en el salmo, Dios es nuestro Padre, nuestro querido papá. El Señor es la Roca que nos salva y por su Santo Espíritu con que nos ha ungido en nuestro bautismo hemos sido consagrados sacerdotes, reyes y profetas. No lo olvidemos y comportémonos como corresponde.

Por otra parte y de acuerdo con el Evangelio de este día, Jesús nos llama a que no seamos esclavos de las leyes que se instituyen para beneficio del ser humano.

Este día en que la Iglesia católica acude a la intercesión de san Antonio Abad, pidámosle nos apoye con su oración para que el Espíritu Santo nos conceda el don de la Fortaleza para mantenernos firmes en el cumplimiento de la voluntad de nuestro Señor. Y como san Antonio Abad, defensor de la ortodoxia católica ante la herejía de los arrianos y considerado uno de los fundadores de la vida monástica, demos testimonio con nuestras vidas anunciando el Evangelio de Jesucristo.